Kambo: estresando ranas para curas alternativas

El veneno que secreta y que es la protección natural que utilizan para disuadir a los depredadores, se produce cuando creen que está en peligro.

Rana

Los ‘rituales’ con la sustancia tóxica se popularizan.

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Portafolio
agosto 21 de 2019 - 09:58 a.m.
2019-08-21

Como sustancia ritual con poderes ‘mágicos’ contra muchos males incluidos los del alma, Kambo está reemplazando Ayahuasca entre la gente que cree en medicina alternativa y en ceremonias nativas ‘ancestrales’ para limpiar el cuerpo y la mente de enfermedades e impurezas.

El parecido es que ambos, Ayahuasca y Kambo tienen sus orígenes en la selva Amazónica y antiguas tradiciones indígenas, la gran diferencia es que mientras el primero es un brebaje de plantas, el segundo es un veneno que se obtiene de estresar un tipo específico de ranas.

El anfibio, un animalito muy verde que habita en árboles en las cuencas del Amazonas y el Orinoco en Perú, Colombia, Venezuela y Brasil es conocido como Phyllomedusa bicolor o Rana Mono Gigante y la secreción que produce cuando está en peligro es lo que se conoce como Kambo y también como campu, sapo o vacino da floresta (vacuna de la selva), entre otros nombres.

Para obtener la substancia, las ranas, que son nocturnas, deben ser sometidas a tratamientos estresantes como atarlas a palos con las patas extendidas, acercarlas a fuego o golpearlas en la cabeza.

El veneno que secreta y que es la protección natural que la rana utiliza para disuadir a los depredadores, se produce cuando la criatura cree que está en peligro.

Después de capturar una rana mono gigante, la persona a cargo de dirigir el ritual, que en general es un chaman, raspa las secreciones cerosas de la espalda y las patas del animal con palos de madera y las deja secar.

Si la rana sobrevive es puesta en libertad y el Kambo obtenido se aplica directamente en pequeñas heridas abiertas con un palo ardiente en la piel de los hombros, la espalda, las piernas o los pies.

A los pocos minutos las personas empiezan a sentir los primeros síntomas que no son nada agradables como sudor, taquicardia, mareo, nausea, vómito, pérdida de control de la vejiga, contracciones musculares y ardor en todo el cuerpo.

Algunos se desmayan o sufren hinchazón de la cara. En circunstancias normales esos síntomas producidos por los péptidos tóxicos de la rana son parte del proceso de limpieza o purga.

Pero se trata de veneno, después de todo, aplicado directamente en el sistema linfático a través de la herida fresca y puede causar complicaciones graves de salud e incluso la muerte.

Desde cuando comenzó a popularizarse globalmente varios casos mortales han sido expuestos en los medios, el más reciente hace un par de semanas en Australia cuando una mujer murió de un paro cardíaco durante una ceremonia de terapia natural con
Kambo.


La víctima se describía a si misma en las redes sociales como una practicante de Kambo calificada por la Asociación Internacional de Practicantes de Kambo (IAKP).

Como ella hay numerosas personas en distintos países que realizan ceremonias de kambo y dicen haber aprendido su oficio con chamanes en América del Sur o haber sido entrenados por IAKP. El curso básico de capacitación al parecer dura dos semanas.

Los ‘rituales de limpieza’ con la sustancia tóxica se popularizan como medicina alternativa y están generando una creciente comunidad clandestina de usuarios.

Si bien Kambo es una práctica curativa tradicional entre muchas culturas indígenas de América del Sur, es aún relativamente nueva en las sociedades occidentales y precisamente por su carácter alternativo, chamánico y ancestral no ha sido suficientemente investigada ni está considerada bajo ninguna regulación para uso en un
contexto clínico.

Aparte de los síntomas físicos mencionados antes, Kambo tiene propiedades psicoactivas porque contiene un opioide natural conocido como dermophina que es 40 veces mas fuerte que la morfina.

A pesar de la falta de evidencia, los defensores afirman que es bueno para casi cualquier cosa, desde depresión e impotencia hasta Alzheimer, enfermedad de Parkinson, cáncer, infertilidad, dolores crónicos, infección, adicciones.

Pero sobretodo mencionan efectos más allá de lo físico: la purificación del cuerpo y la mente de sustancias tóxicas y del espíritu de energía negativa.

También afirman que el ritual trae buena suerte (no para la rana, en todo caso).

El internet tiene muchas historias de personas que han participado en la limpieza y afirman haberse beneficiado de sus propiedades curativas, pero nada de eso esta científicamente probado.

Al mismo tiempo hay investigaciones en curso que han confirmado que el kambo contiene varios compuestos que tienen diversos efectos en el cuerpo humano como contraer o relajar los músculos, dilatar los vasos sanguíneos y estimular las células cerebrales.

Cecilia Rodríguez
Especial para Portafolio

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