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La Ceja: floricultura para la economía y el turismo

A través del programa Antioquia Experimental se busca impulsar experiencias multisensoriales en otros destinos del oriente del departamento.

Flores - crisantemos

La venta de flores al exterior en 2021 generó US$1.727 millones para el país, logrando un aumento de 17,1 % frente a cifras prepandemia (2019), según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

Leydi Perdomo

POR:
Leydi Perdomo 
mayo 07 de 2022 - 02:22 a. m.
2022-05-07

Floricultura, bicis y tradición es la apuesta turística de La Ceja, el municipio ubicado al oriente antioqueño, que le apuesta a la economía sostenible a través de la exportación de flores, y que ahora, abre sus cultivos para que propios y visitantes puedan conocer del proceso de producción mientras viven una experiencia de inmersión.

Manejar bicicleta entre campos de flores, dar un paseo entre hortensias blancas o descubrir un bosque ‘encantado’ mientras se cruza por un sendero ecológico de musgos y bromelias, es parte de la oferta de esta ruta.

Pero no termina ahí. También, es posible encontrar figuras y perfumes de las más de 5.000 variedades de orquídeas de la colección privada más grande de Colombia.

La Ceja es un destino del plan ‘Antioquia Experimental’, como parte de los 4 municipios que componen la ruta turística de Antioquia oriente, entre los que también se encuentran El Carmen de Viboral, El Retiro y Marinilla.

El objetivo es “posicionar a Antioquia como destino turístico local, nacional e internacional, dejando una huella en la vida del turista, multisensorial, responsable, y personal”, explica Martha Muñoz, funcionaria de la Secretaria de Turismo de la Gobernación de Antioquia.

(Vea: En Antioquia se construye el túnel más largo del continente).

Muñoz agrega que también buscan “establecer rutas turísticas de naturaleza, cultura y gastronomía para impulsar el desarrollo económico en las diferentes subregiones, con la visibilización de los destinos y la promoción de aquellos empresarios que, con su creatividad, desarrollan iniciativas con experiencias de valor para los turistas”.

Floricultora

De 500 personas que trabajan en Jardines de San Nicolás, 300 usan la bicicleta para llegar al cultivo.

Leydi Perdomo

Bien dicen por ahí que, si tocas a la puerta de cualquier casa en La Ceja, encontrarás un floricultor, debido a que la floricultura es un sector de importantes fuentes de ingresos para la región.

De hecho, repuntó en ventas pese a la emergencia sanitaria, logrando obtener US$1.727 millones por la venta de flores al exterior en 2021; un aumento del 17,1% comparado con 2019, según el Ministerio de Comercio.

(Le recomendamos: Sector floricultor repuntó, pese a la pandemia).

Floricultura en La Ceja

Floricultura en La Ceja.

Archivo particular

PEDALEAR ENTRE CAMPOS DE FLORES

Floricultura y ciclismo son dos de las palabras que definen al municipio. La ruta inicia con un paseo en bicicleta a través de los cultivos de Jardines de San Nicolás, con crisantemos tipo exportación, que llenan de color las 25,5 hectáreas bajo invernadero. Resulta curioso que, de las 500 personas que allí trabajan, 300 van a los jardines en bicicleta.

Por eso, para vivir el verdadero turismo de experiencia, el primer paso es ponerse el casco, sacar los años de experiencia como ciclista aficionado y ‘entregarla toda’ con las habilidades de observación, porque el recorrido parte desde conocer la fase inicial de producción con la preparación de la tierra y la siembra de alrededor de 3.400 esquejes por persona cada hora (fragmentos de tallo), hasta la pintura de las flores con colores vibrantes y el empaquetado para exportación, y recibir finalmente su propio ramillete de flores.

(Vea: Ingenio y sostenibilidad, lo que hace especial al café colombiano).

Nosotros somos un país floricultor por naturaleza, el segundo productor a nivel mundial de flore. Se celebran las fiestas del toldo y de las flores, somos tierra de flores, ¿por qué no mostrar lo que hacemos? (...) Por eso, nació la idea a través de ‘Zona Bici’ y con otros aliados estratégicos para constituirnos como un punto turístico”, dice José Alirio Ramiréz, gerente de Jardines de San Nicolás.

La estrategia hace parte de la propuesta de potencialización de Jardines de San Nicolás, tras adoptar hace 10 años el cultivo de más de 30 años, que lograron recuperar de una crisis.

Esto ha sido parte de un proceso de 10 años hacía atrás pensando en que cuando alguien nos visitaba siempre decían que bueno que esto lo pudieran conocer otras personas. Entonces, nos dimos a la tarea de que pudiera ser así, y a lo largo del plazo empezamos a generar un programa que se llama ‘Puertas abiertas’ de Jardínes de San Nicolás", agrega Ramirez.

Este programa, que nació hace nueve años, ha recibido a más de 5.200 personas desde su inicio, un 95% nacionales y un 5% extranjeros.

Nuestro objetivo no es el turismo, nuestro objetivo es que sea un punto donde la gente pueda conocer una cultura distinta a la cafetera, a la del banano, y otros sectores productores que también son agradables, pero nosotros tenemos una cultura de producción de flores que queremos compartir también”, finalizó Ramirez.

LA RUTA DE LAS HORTENSIAS BLANCAS

Luego de una mañana entre el colorido de las flores y bicis, es hora de detener el pedal, y respirar aire puro mientras camina con calma en medio del manto blanco que forman las 15 hectáreas de hortensias blancas en los cultivos San Isidro.

Una siembra de flores para exportación, que también abre sus puertas para que, en medio de un recorrido de 45 minutos, los visitantes puedan ver todo el proceso de cultivo de hortensias, caminar entre las diferentes estaciones de tiempo de la flor (desde las más pequeñas hasta las más grandes), y tomarse fotos entre flores como si estuviera en un memorable campo que recuerdan las películas.

Pero sobre todo, conocer toda la responsabilidad social que hay detrás de un cultivo nacional.

En medio del recorrido Daniel Piedrahíta, fundador de cultivos San Isidro, relata que le apuestan al “bienestar de los trabajadores y sus familias” como punto clave para una buena producción de flores.

Por ello, se resalta en el recorrido, que las flores y el resto de la cadena de producción son laboradas en un 60% por mujeres, dado que, para él “cuando una mujer trabaja, hay dos salarios en la familia”.

Además, explica que tienen programas sociales como ‘A mi trabajo sobre ruedas’, con el que se subsidia a todas las personas que tengan moto y el apoyo a los empleados que quieran terminar su bachillerato.

(Vea: Ingresos por servicios turísticos se reactivaron 32% frente a 2019).

Y si quiere estudiar una carrera se les presta dinero para el estudio, y se les regala la mitad de la carrera, siempre y cuando cumpla con buenas notas, y dure después en la empresa cinco años más”, agrega Piedrahita.

También cuentan con visitas domiciliarias en donde “se mira qué necesidad de electrodomésticos tienen y se prioriza por necesidad”, y finaliza mencionando que la mayoría de trabajadores son de La Ceja o de la costa caribe colombiana.

En medio del recorrido puede caminar frente a las caballerizas para ver galopar a los caballos, hacer avistamiento de aves, identificar diversas especies de colibrí, cruzar bajo arcos de flores y hacer una pausa en el valle al finalizar la ruta para observar las montañas.

Piedrahíta explica que el éxito de un buen cultivo está en la programación y también en el cuidado del suelo.

“Cría raíces que el subproducto serán las flores. Entonces, el suelo yo lo cuido mucho, no quiero echar ningún químico ahí. Está lleno de lombrices descomponiendo todo, es un cultivo orgánico, donde libero insectos cada mes para que se coman a otros insectos, no se usan insecticidas, ni herbicidas, porque con un insecticida usted sabe que plaga quiere matar, pero no cuántas buenas mata”, expresa.

(Vea: La apuesta turística de La Ceja).

LEYDI PERDOMO
Para Portafolio
Escuela EL TIEMPO

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