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La importancia de la economía verde tras el fin de la pandemia

Las inversiones del sector público deberían priorizarse post-pandemia al apoyo a la innovación e infraestructura verde en el sector productivo. 

Estrategias que formulan soluciones para el medio ambiente
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Portafolio
septiembre 03 de 2020 - 07:29 p. m.
2020-09-03

A nivel mundial diferentes grupos de interés se han pronunciado en que la nueva realidad que implica una serie de estrategias para la recuperacion económica debe estar basada en la sustentabilidad teniendo en cuenta que una de las amenazas para la humanidad sigue siendo el cambio climático, esto implica repensar y analizar que economía y modelo de desarrollo se requiere y que se quiere para el futuro, teniendo en cuenta que una transición de combustibles fósiles a una economía bajo carbono de forma viable y asequible requiere inversiones y un cambio de paradigma.

(Sector agropecuario requiere estructura de apoyos crediticios). 

Sin embargo, existe un consenso y preocupación global de acuerdo a las Naciones Unidas y estudios de Helm y Troeng (2020), que la pandemia podría debilitar las acciones y estrategias sobre el clima, la biodiversidad y otros problemas ambientales, se pueden determinar evidencias que las regulaciones ambientales y su aplicación se han vuelto más laxas, lo cual genera deterioro en la calidad ambiental, aumento de la contaminación y cambios en el uso de la tierra.

(Infraestructura de calidad y su papel en momento de crisis). 


De acuerdo a la situación actual y después de la crisis por la pandemia global, se estima que las mayores limitantes para migrar y lograr la transformación estructural verde en el largo plazo se generan principalmente por los desincentivos del mercado y/o no inclusión de las externalidades en los costos y precios (subvaloraciónde los combustibles fósiles) y las fallas del mercado que inhiben la innovación verde. Para poder superar estas limitantes, se requerira que los países definan instrumentos que permitan eliminar los subsidios perversos, los impuestos al empleo y el carbono para reducir costos sociales del uso de combustibles sociales y asignar partidas desde el sector público que promuevan la innovación ecológica y las inversiones necesarias para promover procesos verdes desde la infraestructura.

(Seis fundamentos para un plan de mercadeo estratégico tras la pandemia). 


En este contexto, las inversiones del sector público deberían priorizarse post-pandemia al apoyo a la innovación e infraestructura verde en el sector productivo, desarrollo de redes inteligentes, sistemas de transporte sostenibles y amigables con el medio ambiente, ciudades verdes e inteligentes, entre otros. Además, se deben generar estrategias e instrumentos de política pública para fijar precio a las externalidades relacionados con contaminación y deterioro ambiental, eliminar los subsidios que promueven las malas prácticas ambientales, reducir los costos de transición verde y programas innovadores que permitan a las empresas valorar sus acciones verdes.

Estudios recientes de Barbier (2020) de la Universidad de Colorado indican que las políticas públicas relacionadas con economía verde para la reactivación se generan de la siguiente forma: i. A corto plazo, se focalizan en paquetes de gastos adicionales que ignoran las consecuencias para la deuda pública y no introducen medidas adicionales para temas de sustentabilidad, pero es importante que se tomen políticas adicionales que establezcan la transición verde tan pronto sea posible; ii. A largo plazo la transición verde requiere compromisos de 5 a 10 años de reformas de precios y gasto público específicos para apoyar la innovación ecológica del sector privado e inversiones en energía baja en carbono para reducir la dependencia de los combustibles fósiles; iii. Las políticas para ecologizar la recuperación debe ser viable y comprensible donde el Global Green New Deal sugería que una recuperación y transición verde sostenida requiere un gasto de al menos 1% anual del PIB en países de la OECD diseñando instrumentos que permitan soportar el gasto público y ecologizar la recuperación; iv. La transición a una economía sostenible y bajo carbono debe contar con una estrategia industrial donde se pueden priorizar sectores que requiere ser más limpios y eficientes en el uso de recursos (industrias de hierro y acero), mejorar su eficiencia energética (oferta: sistemas de distribución de electricidad y demanda: electrodomésticos), cadena de suministro de energía para la generación de electricidad y otros procesos industriales (generadores de vapor, motores y turbinas, motores eléctricos y transformadores); fabricación de automóviles (vehículos eléctricos y de bajas emisiones) y componentes clave (acumuladores, pilas primarias y baterías), lo cual requiere promover la innovación verde y lograr una transformación estructural y cambio tecnológico hacia una economía verde, lo cual generará impactos significativos en los ingresos y la riqueza de los países.

Otro punto clave para seguir promoviendo la economía verde que aporte a la reconstrucción es una inversión efectiva en investigación y desarrollo que se da através de las invenciones, diseños y tecnologías que se difunden y transfieren de manera relativemente económica y rápida a otras empresas especialmente pymes, lo que incluyen externalidades entre empresas, aprendizajes en toda la cadena de valor, desarrollo de habilidades y competencias o efectos de aglomeración. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el sector privado asume los costos de financiar la investigación y desarrollo lo que le permite mejorar sus propias tecnologías, procesos, productos y servicios, pero su rentabilidad es muy baja frente a la difusión de estas innovaciones en toda la economía, lo cual genera que estas inversiones se limiten, lo cual genera una menor innovación en toda la economía general con sus respectivas consecuencias.

Finalmente, la pandemia permitió evidenciar una serie de lecciones aprendidas, donde los problemas ambientales podrían ser más peligrosas por el incremento de plagas, sequías, innundaciones, huracanes y eventos extremos que podrían afectar la recuperación económica, lo que implica que los países y la sociedad deben generar acciones para reducir la vulnerabilidad y las consecuencias del cambio climático, que implican reducir las preveendas a los procesos contaminantes y aplicar nuevas tecnologías e innovaciones que permitan reconstruir la economía de forma sostenible.

Clara Inés Pardo Martínez
Post-doctora
Profesora de la Escuela de Administración Rosario GSB y del Centro de Estudios para la Competitividad Regional – Score, Universidad del Rosario.

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