La joya urbana de Nueva York

El proyecto Hudson Yards, ubicado en el oeste de Manhattan, se inauguró esta semana. 

Hudson Yards

Con mas de 2.500 peldaños, la escalera es un atractivo turístico para los visitantes.

Reuters

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Portafolio
marzo 15 de 2019 - 07:22 p.m.
2019-03-15

Calificado como el mayor proyecto inmobiliario privado de la historia de Estados Unidos, el imponente complejo Hudson Yards, en Nueva York, crece con cientos de tiendas y restaurantes y miles de viviendas.

Es como “una ciudad dentro de una ciudad”, que pretende convertir una zona abandonada del oeste de Manhattan en el nuevo centro neurálgico de la llamada capital de mundo.

(Las obras de mega ingeniería reconocidas en EE. UU.). 

“Se puede comer, trabajar, dormir y divertirse. No hace falta salir de aquí”, explica Sean Marshall, representante de Related Companies, una de las empresas responsables de desarrollar este proyecto en los últimos seis años.

Ubicada entre las calles 30 y 34 y las avenidas 10 y 11, Hudson Yards, que tuvo una inversión de unos 25.000 millones de dólares, supone un giro de 180 grados para esta zona gris de Manhattan, que hasta hace poco servía de área de aparcamiento para trenes.

Y es que las más de 4,8 hectáreas del nuevo barrio neoyorquino incluyen un centro comercial de siete plantas con 6.700 metros cuadrados de establecimientos, entre los que destaca el centro culinario, Mercado Little Spain, de los reconocidos chefs José Andrés y los hermanos Adriá.

Solo ese negocio reúne en más de 3.200 metros cuadrados tres restaurantes, quince quioscos, dos bares y dos tiendas que darán a conocer a Nueva York y sus turistas las delicias de la cocina española. Además, cuenta con otros maestros de los fogones y grandes marcas de moda como Fendi, Cartier, Christian Dior y Tiffany, entre otras.

HOMENAJE A LA ALTURA 

Sobre el centro comercial se elevan seis rascacielos, donde se concentrarán residencias de lujo y espacios para oficinas, por los que ya se han decidido compañías como BlackRock, Warner Media o L'Oreal.

Para darle un toque singular al proyecto, aparecen entre los esbeltos edificios, originales estructuras como el vanguardista centro de arte The Shed, que cuenta con un enorme tejado móvil, y la escultura The Vessel (La Nave), que espera convertirse en otra de las atracciones de la ciudad.

Pero eso no es todo. Una gran escalera en espiral de US$200 millones creada por el diseñador británico Thomas Heatherwick, de más de 2.500 peldaños, 45 metros de alto y que no conduce a ninguna parte, es otro de los atractivos del barrio.

Los inicios del complejo inmobiliario surgieron hace cerca de dos décadas, en el 2001, cuando las autoridades se plantearon dar un aspecto más renovado a la zona como parte de la candidatura de los Juegos Olímpicos del 2012.

Así, este espacio fue recalificado en el 2005 para llevar a cabo la construcción de infraestructuras, y aunque el sueño olímpico se quedó por el camino, Related Companies y Oxford Properties Group plantearon la revitalización de la zona con esta enorme estructura.

Se espera que Hudson Yards, que se inauguró oficialmente esta semana, pero que sigue en construcción, genere unos 19.000 millones de dólares en impuestos para la ciudad de Nueva York, además de 55.000 nuevos puestos de trabajo, más del doble de los 25.000 de los que hablaba Amazon cuando anunció su fallida llegada a la Gran Manzana.

Son esos números los que han dado popularidad al proyecto, aunque en total, entre ayudas del gobierno y exenciones fiscales, se ha llevado unos 6.000 millones de dólares, según un estudio reciente de la Universidad New School. La cifra se sitúa muy por encima de los 3.000 millones de dólares que Nueva York había ofrecido en incentivos a Amazon, y que levantaron tal polvareda que llevó al gigante de ventas en línea a retroceder, pero el apoyo económico a Hudson Yards ha pasado prácticamente inadvertido.

ULTIMANDO DETALLES

En los alrededores del complejo, lleno de obreros que pulen paneles metálicos de la fachada y limpian ventanas, los vecinos parecen más que satisfechos con Hudson Yards, que –dicen– revitalizará una de las pocas zonas olvidadas de la saturada Manhattan.

“Hemos estado aquí los últimos cuatro años y hemos visto cómo se ha ido construyendo. Es fantástico, hay más vida, y no he oído a nadie que hable mal de este avance”,
dice Lisa Catalano, dueña de una camión de comida ambulante, quien no cree que el complejo sea una competencia.

Otros distritos centrales de Manhattan –donde hasta ahora se ha centrado buena parte de la actividad comercial de la Gran Manzana– sí ven a Hudson Yards como competencia. “Yo siento pena por Midtown”, dice Marshall, en referencia a la reducción de visitantes que podría registrar la zona central de Manhattan, que cuenta con atractivos como Times Square o Broadway.

Queda por ver en los próximos años si este nuevo y moderno barrio será realmente capaz de enamorar a los turistas y neoyorquinos, y desbancar a otras míticas zonas de la Gran Manzana como la financiera Wall Street, la distendida Central Park o la lujosa Quinta Avenida.

EFE

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