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La mayor despensa de semillas del planeta

Está a mil kilómetros del Polo Norte, en la isla de Spitsbergen de Noruega.

Cultivos

La diversidad de cultivos es el recurso al que los expertos recurren para desarrollar variedades resistentes a plagas.

Archivo particular

POR:
Portafolio
febrero 23 de 2021 - 07:30 p. m.
2021-02-23

Inaugurado en 2008 con el objetivo de salvaguardar la biodiversidad de los cultivos, el Banco Mundial de Semillas es un sueño futurista hecho realidad, gracias a Noruega, que lo construyó e invirtió 9 millones de dólares, pensando en los desafíos del cambio climático y en la vida de los futuros pobladores de la tierra.

“La meta principal es salvaguardar la totalidad, o mayor parte, de la diversidad de cultivos, que son importantes para la seguridad alimentaria mundial”, dice a Portafolio el salvadoreño Luis Salazar, jefe de comunicaciones del Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos, Trust Grop, con sede en Alemania y que brinda apoyo a las operaciones del Banco y en fondos para la preparación y envío de semillas desde los países en desarrollo.

“Lo que se almacena son semillas de cultivos alimentarios que pueden protegerse en el frío. Otros cultivos, como la yuca, café, té, naranjas, manzanas, cacao, necesitan otros métodos de conservación”, precisa.

Las semillas que se guardan en ese Banco “no son alimentos. Son una amplia gama de diversidad que ayuda a fitomejoradores a cruzar y desarrollar mejores variedades de nuestros cultivos sea para resistir sequías, plagas u otros retos naturales con el propósito de hacerle más fácil la vida a los productores”, explica Salazar.

Lo que el Banco ofrece es protección a largo plazo para uno de los recursos naturales más importantes de la tierra. También, “un servicio sin costo de almacenaje. Los bancos de germoplasma deben pagar el envío y la multiplicación de semillas, asegurando así que sean frescas, para que duren lo más que puedan dentro de las condiciones frías”, añade.

Además, el Banco se promueve resaltando que “la seguridad alimentaria es un desafío en muchos países en desarrollo. La diversidad de cultivos es el recurso al que los fitomejoradores deben recurrir para desarrollar variedades que puedan resistir plagas, enfermedades y seguir siendo productivas frente al cambio climático”.

“Eso garantizará el suministro mundial de alimentos y que la diversidad única que se guarda en los bancos de genes de los países en desarrollo no se pierda para siempre, en caso de desastres pues existirá una copia de seguridad en Svalbard”, afirma en su sitio web.

El Ministerio de Agricultura y Alimentación de Noruega se encarga del funcionamiento del Banco. El edificio donde se encuentra es de propiedad del gobierno de ese país pero cada caja de semillas allí depositada es de cada banco genético del país que lo ha depositado.

Hasta la fecha 87 instituciones de todas partes del mundo han enviado semillas. De América Latina, han hecho depósitos Chile, Costa Rica, Brasil, Ecuador, Perú.

“Ojalá se animen Agrosavia, de Colombia y sus ministerios de Relaciones Exteriores y de Agricultura para depositar copias de semillas en Svalbard. Hemos invitado a Agrosavia a realizar una copia de seguridad de sus colecciones de semillas, pero esto aún no lo ha hecho”,
afirma Salazar.

La Corporación colombiana de investigación agropecuaria, Agrosavia, es una entidad pública, de carácter técnico científico, descentralizada, de participación mixta y sin ánimo de lucro, que trabaja en el desarrollo del conocimiento científico y tecnológico en el sector agropecuario.

Salazar admite que están trabajando estrechamente con el Centro Internacional de Agricultura Tropical, CIAT, que funciona en el Valle del Cauca y que es uno de los 11 bancos genéticos internacionales del CGIAR, un consorcio de centros de investigación cuyo objetivo principal es aumentar la seguridad alimentaria, disminuir la pobreza rural, mejorar la salud y nutrición de las personas y asegurar un manejo sostenible de los recursos naturales.

El Banco mundial de Semillas también almacena copias enviadas por el Centro Internacional de mejoramiento de maíz y trigo, CIMMY, una organización de investigación científica en el sector, y del CIP, “los dos bancos de genes internacionales del CGIAR ubicados en América Latina”, precisa Salazar.

UN GRAN DEPÓSITO 

El Banco Mundial de Semillas fue creado, igualmente, para que los bancos genéticos de todo el mundo almacenen allí muestras de sus colecciones de semillas y puedan replicarlas en caso de perderlas a raíz de catástrofes naturales, guerras o acciones terroristas.

También llamado ‘cámara del fin del mundo’, el Banco de semillas fue construido para soportar todo tipo de desastres, está hecho a prueba de radiaciones, erupciones volcánicas y terremotos, hasta de 10 grados en la escala de Richter, por ejemplo.

Cuenta con almacenes subterráneos, que guardan y conservan las semillas de todas partes del planeta a una temperatura natural constante de -3 a -6 grados centígrados, aunque disponen de una refrigeración artificial de -18 grados C, para conservarlas por siglos. El suelo seco lo garantiza su ubicación a 130 metros sobre el nivel del mar.

El archipiélago de Svalbard fue elegido para albergar el Banco porque es un lugar perfecto para el almacenamiento en frío subterráneo y porque la piedra arenisca circundante es estable para la construcción y tiene poca radiación. También por sus altos niveles de seguridad, entre otras cosas.

El Banco, que cuenta con tres bóvedas y tiene capacidad de almacenar 4,5 millones de muestras de semillas y cada una de ellas contiene un recuento promedio de 500 semillas, seguirá recogiéndolas y almacenándolas. Cuando se llene la mitad de la primera de las tres bóvedas, se convertirá en la colección de semillas más grande del mundo. Hasta el momento se han recogido más de un millón (1.057.151).

Gloria Helena Rey

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