La milenaria ‘pica’ sobrevive

Es un trastorno alimentario que puede ser mortal y que lleva a muchos a comer compulsivamente tierra, hielo, tiza carbón, y o cosas inimaginables.

Según este estudio de 2008, publicado por la Universidad de Chicago, los paquetes pequeños animan a comer dos veces más.
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Portafolio
julio 29 de 2019 - 12:00 p.m.
2019-07-29

Se trata de un trastorno alimentario que puede ser mortal y que lleva a muchos a comer compulsivamente tierra, hielo, tiza carbón, y o cosas inimaginables. Los que no pueden vivir sin comer tierra o sin masticar hielo no son masoquistas sino victimas del milenario mal de Pica del que el médico Hipócrates habló en la antigua Grecia hace más de 2.000 años y que sigue muy vigente en nuestros días.

Miguel de Cervantes lo mencionó en el Quijote, Gabriel García Márquez, en Cien años de soledad y Lope de Vega en su comedia El acero de Madrid pero, aunque pase de agachada, la pica ha sobrevivido y sigue haciendo historia en esta época.

 "Nadie sabía cómo no se había muerto de hambre hasta que?descubrieron que a Rebeca solo le gustaba comer tierra húmeda del patio y tortas de cal que arrancaba de las paredes?", escribió Gabo, por ejemplo. La geofagia (comer tierra) y la pagofagia (hielo) son dos de las anomalía más frecuentes que producen en quienes las padecen la necesidad permanente y compulsiva por ingerir esos no alimentos pero, no son las únicas.

Hay más de 30 fagias, como se identifican estos trastornos de conducta alimentaria. Hay quienes padecen de fitofagia (comer plantas); de litofagia (piedras); luludofagia (flores); onicofagia (uñas); rizofagia (raíces); tricofagia (cabellos o lana) o de anomalías repugnantes como ingerir vómito (emetofagia), mocos (mucofagia), excrementos (coprofagia) o beber orina (urofagia), entre muchas otras.


Cuando son compulsivas e incontrolables se consolidan en el mal de pica, que también afecta a los animales. Su nombre proviene de 'urraca', en latín, ave famosa por comer, por ejemplo, la masilla con que antes se pegaban los vidrios de las ventanas.

En todas partes del mundo y en gran parte de los países se registran esos trastornos pero, en algunos, como en la República Unida de Tanzania, en África Central, la geofagia afecta a cerca del 40 por ciento de sus más de 51 millones de habitantes, dijo a Portafolio Joshua Miller, especialista en el tema y coordinador de estudios en la Universidad de Northwestern, Estados Unidos, que ha realizado investigaciones al respecto.

"Dada la alta prevalencia del comportamiento entre las mujeres embarazadas en Tanzania, la geofagia debe considerarse un problema de salud pública, aunque no necesariamente es un problema pues no está claro si el impacto neto de esa anomalía en la salud es positivo o negativo", afirma Miller, que trabaja con Sera Young, uno de los mayores expertos mundiales en Pica. También revela que su prevalencia "varía considerablemente según la geografía. La tasa más alta se registra en el África Subsahariano y en etapas de la vida como el embarazo".

"Sentía necesidad de comer cal cuando estuve embarazada y un edifico en construcción era para mí como una gran chocolatina", confiesa Carmen Rodríguez al recordar la fagia que padeció. "Era horrible! No podía contenerme y, a veces, me tranquilizaba con solo lamer una pared". En Colombia y en gran parte de América Latina la gente no habla sobre las fagias que padece o las cuenta como si fueran una curiosidad pero, sin medir los daños corporales que pueden ocasionarle.

No hay estadísticas precisas sobre la prevalencia de ese mal pues cualquier alteración alimentaria, como comer tierra, "está muy estigmatizada en muchas culturas, por lo que las personas no se sienten cómodas para confesar que la padecen", sostiene Miller.

Añade que aunque la pica se ha documentado desde hace más de 2000 años, aún se desconoce la causa exacta que produce estos compulsivos antojos alimentarios pero que hay hipótesis, especialmente, las que se relacionan con la falta de determinado tipo de nutrientes o como protectores contra algunas enfermedades que protegen contra enfermedades.

Otros expertos afirman que las causas más frecuentes del mal están relacionadas con trastornos nutricionales, mentales o psicológicos. Puede matar La pica "es un síntoma y no una enfermedad" explica el Hematólogo y Patólogo clínico Germán Campuzano Maya en "La pica: un síntoma olvidado", publicado en la Revista Medicina & Laboratorio, de la Universidad de Antioquia "Similar a otros síntomas en la Medicina, como la fiebre y la anemia, la pica es un síntoma multicausal.

La deficiencia de hierro y la de zinc son las asociaciones más frecuentes y el médico, antes que tratarlas, debe identificar sus causas íntimas", de esos antojos desenfrenados, sostiene. Explica que, aunque solo es un síntoma, la pica puede causar morbilidad y muerte, dependiendo del tipo de la anomalía y de su intensidad.

Se relacionan con este mal, los trastornos electrolíticos y la obstrucción o daño del tracto digestivo, ocasionado por algunos tipos de Pica como, por ejemplo, la geofagia, tricofagia o la plasticofagia (comer plástico). Miller admite que no se conocen las vías bioquímicas o neurológicas implicadas en los fuertes antojos asociados con la pica pero que su padecimiento se expresa por un desenfrenado anhelo por consumir, intencionalmente, artículos no alimentarios como tierra, yeso, carbón, cemento, etc., etc.".

"El consumo de estos artículos debe ser deliberado para ser clasificado como pica y los que lo padecen, mayores de 2 años pues antes de esa edad nos niños se meten a la boca cualquier cosa para conocer el mundo que los rodea".

Todavía No hay una cura a este Comportamiento No se conoce ninguna cura. Aunque el comportamiento está fuertemente asociado con las deficiencias de micronutrientes (por ejemplo, deficiencia de hierro), hay pruebas mixtas de que proporcionar suplementos de micronutrientes resuelve los antojos.

Si se descubre que la pica es un comportamiento protector entre individuos con sistemas inmunitarios comprometidos), entonces puede que no necesite una cura (y de hecho podría ser protector).Otros expertos afirman que las causas más frecuentes del mal están relacionadas con trastornos nutricionales, mentales o psicológicos.

Gloria Helena Rey

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