La misteriosa desaparición de obras maestras

Algunas pasan a coleccionistas privados y nunca se vuelven a ver.

Vincent Van Gogh

Vista del Mar en Scheveningen, de Vincent Van Gogh, reapareció y fue restaurada.

Museo Vincent Van Gogh

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Portafolio
abril 29 de 2019 - 11:04 p.m.
2019-04-29

Después de 17 años, dos cuadros del pintor Vincent Van Gogh reaparecen a la vista del público dando fin a una historia tan enrevesada como tantas relacionadas con obras maestras de arte que desaparecen misteriosamente.

Las obras, pintadas entre 1882 y 1885, fueron recuperadas en Italia en 2016 y estaban en restauración en los estudios del museo Van Gogh en Amsterdam.

Vista del Mar en Scheveningen y Congregación saliendo de la Iglesia en Nuenen, habían sido robados una noche de diciembre de 2002 del museo por Octave Durham, quien se subió al techo con una escalera robada, rompió una ventana con un martillo y escogió los dos cuadros más cercanos y pequeños para que le cupieran en la bolsa que llevaba.

El escape se hizo por cuerda, pero al caer Durham, quien ahora tiene 46 años, golpeó el cuadro de la vista marina y le rompió un pedacito en una esquina. También dejó caer la gorra de béisbol que llevaba puesta y en la cual los investigadores encontraron 10 cabellos que produjeron el DNA necesario para condenarlo a 25 meses de prisión en 2004.

Primero Durham le vendió los dos cuadros a otro delincuente conocido por haber organizado el secuestro en 1983 del magnate de la cerveza Alfred Heineken, pero el gánster fue asesinado el día antes de la transacción. Al final se los vendió a otro mafioso, Raffaele Imperiale, quien conocía la procedencia de las obras y pensó que eran una ganga, por aproximadamente $1.300 millones que Durham derrocho en seis semanas en motos, autos, joyas para la novia y viajes a Nueva York y Disneylandia.

Las pinturas fueron encontradas en un pueblito italiano en casa de la mamá de Imperiale, envueltas en un panó, escondidas en un hueco en la pared y después de semejante peripecia vuelven a exhibirse, como dijo Axel Rüger, el director del museo, ‘en todo su esplendor’.

Y mientras muchas obras maestras, como las de Van Gogh desaparecen por razones criminales otras, adquiridas como inversión, terminan en bodegas privadas de multimillonarios, donde nadie las vuelve a ver.

Ese al parecer es el caso de una obra maestra con una historia insólita y sin final feliz todavía: Salvator Mundi, (Salvador del Mundo) una pintura de Jesucristo atribuida a Leonardo Da Vinci, que provocara escándalo mundial cuando en noviembre de 2017 fuera adquirida por 450 millones de dólares convirtiéndose en la más cara vendida en subasta y que ha desaparecido misteriosamente.

Aunque se trató de una transacción anónima ahora se sabe que fue comprada por un aliado cercano y posiblemente sustituto del gobernante de Arabia Saudita, el príncipe heredero Mohammed bin Salman, muy conocido después que agencias de inteligencia estadounidenses concluyeran que fue quien ordenó el asesinato del disidente Jamal Khashoggi, un columnista del diario Washington Post que fue emboscado y desmembrado por agentes saudís en el consulado en Estambul.

En el momento de la subasta, el príncipe ya había demostrado no solo su agresividad e impulsividad sino su gusto por trofeos caros como un yate por el que pago 500 millones de dólares y un castillo en Francia por 300 millones.

Pocas obras han provocado tanta intriga, ya sea en el mundo del arte o entre los tribunales del Golfo Pérsico. Primero fueron las dudas sobre su autenticidad como producto de la mano de Leonardo, un debate que aun se mantiene entre expertos artísticos.

Ahora es el misterio: ¿Dónde en el mundo está Salvator Mundi?

Después de la compra, el departamento de cultura de los Emiratos Arabes Unidos anuncio que de alguna manera lo había adquirido e iba a exhibirlo en su espléndido nuevo museo del Louvre de la capital Abu Dabi, pero la presentación programada para septiembre pasado fue cancelada sin explicaciones.

Se especula que, aunque nunca fue claro porqué los Saudis tenían acceso a la pintura, (¿un regalo?, ¿préstamo?, ¿venta privada?) es posible que el príncipe Mohammed simplemente decidiera conservarlo.

También es posible que el príncipe no sea el propietario del verdadero Salvator Mundi. Se cree que el cuadro pintado alrededor de 1500, es uno de dos trabajos similares que se enumeran en el inventario de la colección del rey Carlos I de Inglaterra después de su ejecución en 1649. Las pinturas desaparecieron del registro histórico a finales del siglo XVIII.

Se vuelve a saber de Salvator Mundi cuando aparece en el inventario de la colección de un industrialista británico del siglo XIX. Había sido tan fuertemente retocado que era prácticamente irreconocible y se le atribuyo entonces a uno de los seguidores de Leonardo. En 1958, se vendió por el equivalente a $ 1.350 dólares de hoy.

La atribución de la pintura al propio Da Vinci se originó cuando un par de anticuarios lo encontraron en una subasta en Nueva Orleans en 2005 y se lo llevaron a uno de los grandes expertos en Da Vinci quien quitó el exceso de pintura, reparó los daños y restauró los detalles. Oficialmente fue presentado como un cuadro de Da Vinci en una retrospectiva del trabajo del pintor italiano en la Nacional Gallery de Londres en 2011.

Dos años después, un multimillonario ruso, Dmitry E. Rybolovlev, lo compró por $ 127,5 millones para venderlo por la cifra astronómica alcanzada en la subasta de 2017 en Nueva York.

La desaparición del cuadro ha reavivado las dudas sobre si se trata realmente de un cuadro de Da Vinci o si fue restaurado tan extensamente por la última experta, que es más su trabajo que el de Leonardo, para concluir que en los dos casos el nuevo propietario puede temer el escrutinio público.

De acuerdo al New York Times la pintura había sido enviada a Europa después de la finalización del pago para ser analizada por otro experto en Zúrich, pero el examen fue cancelado a último momento. De ahí, la pista se enfría totalmente.

Cecilia Rodríguez
Especial para Portafolio

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