La rebelión japonesa

Las personas se sublevan contra una de sus grandes adicciones: ¡El trabajo!

Japón

Desde hace más de 70 años la adicción al trabajo en Japón ha cobrado la vida de miles de personas.

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Portafolio
julio 08 de 2019 - 08:14 p. m.
2019-07-08

El motín contra esa dependencia, que en muchos casos llega a ser mortal, hace catapultar la audiencia de la serie televisiva ¡No trabajaré tiempo extra!, en la que Yui Higashiyama, la protagonista se revela y decide salir de su trabajo a la seis de la tarde para disfrutar de la hora feliz en un bar.

(Respiro laboral sin precedentes: Japón toma vacaciones colectivas). 


Su decisión causa un terremoto en la ficticia empresa de diseño web en la que trabaja y sus colegas conmocionados tratan de arruinar sus planes hasta que, una hora límite para presentar un trabajo, la presiona a decir lo inesperado en el capítulo noveno: “trabajaré tiempo extra”.

La serie está basada en una novela de la escritora Kaeruko Akeno, que se inspiró en sus experiencias personales pero, en la que la rebelde decisión de la protagonista precipita su caída pues la vuelve adicta al trabajo, termina hospitalizada y perdiendo a su pareja, más relajada a ese respecto.

No obstante, en la serie, que comenzó en Japón abril, la heroína “Higashiyama está destinada a vivir un desenlace más feliz”, aseguró la producción a The New York Times.

Expertos afirman que la protagonista es una radical sólo con afirmar: ¡No voy a trabajar tiempo extra! “Claramente está mostrando una estrategia para resolver los problemas que actualmente enfrenta Japón, desde los bajos salarios hasta la baja tasa de natalidad”, escribió Tomohiro Machiyama, un conocido crítico de cine.

El ser mujer, también es un importante aporte en un país donde se las discrimina en las oficinas, sobre todo a las madres trabajadoras.

Según expertos, las mujeres que buscan el éxito en las grandes empresas japonesas deben soportar mucho más presión que otros trabajadores pues tienen que equilibrar las exigencias de sus trabajos con las obligaciones familiares, un dilema que enfrenta uno de los personajes de la serie.

¡No trabajaré tiempo extra! es un éxito total porque toca la fibra de miles de japoneses para quienes el trabajo es más que una religión y cuya enorme dependencia y, en ocasiones, brutal intensidad, amenaza la vida de miles de personas y ocasiona cientos de muertes al año.

En 2017, por ejemplo, el trabajo excesivo cobró la vida, de más de 190 japoneses, cifra que se ha mantenido más o menos estable en la última década, según informes oficiales.

PROBLEMA AÑEJO 

El Karoshi es término que empezó a acuñar el Ministerio japonés de salud desde 1987 para identificar la adicción al trabajo, ha ocasionado miles de muertes desde hace más de 70 años, según el Consejo Nacional en Defensa de las Víctimas de Karoshi.

Comenzó a gestarse después de la Segunda Guerra Mundial en 1945 cuando los japoneses pasaron a tener las jornadas más largas del mundo pues el trabajo les ofreció una nueva motivación económica y psicológica durante la posguerra.

(¿Cómo Japón se ha convertido en el paraíso de las criptomonedas?). 


Pero, con los años, este ejercicio se convirtió en una obsesión y se transformó en un problema de salud pública. Primero fue el eje central de sus vidas y a mediados de los 80 del siglo pasado se convirtió en una pesadilla que, si bien disparó el crecimiento y los salarios a cumbres inimaginables, produjo una “burbuja económica” que sometió a una agobiante carga de trabajo de 60 horas semanales a cerca de 7 millones de personas, el 5% de la población.

A finales de esa década, el 45,8% de jefes de secciones y el 66,1% de los directivos de departamentos de grandes compañías pensaban que morirían de tanto trabajar, según una encuesta publicada en 1989 y, es cuando las muertes por exceso de trabajo comienza a preocupar al Gobierno.

En la actualidad el número de muertes por esa causa está disparada y eso está obligando al Gobierno y a las empresas a adoptar políticas e impulsar campañas de concientización al respecto.

Además, el problema de salud se agrava porque según un estudio de la Universidad de Michigan, los japoneses son las personas que menos duermen en el mundo. Un promedio de 6 horas y 35 minutos diarios.

Pero si en Japón llueve, por aquí no escampa. Los bajos salarios, las horas extendidas de la jornada laboral y el creciente desempleo también están afectando la vida y la salud de los colombianos. Como en la pesadilla japonesa aquí también comienzan a detectarse jornadas de trabajo de 60 horas a la semana y sus nocivos efectos sobre la salud.

COLOMBIA, GRAVE


Según un estudio divulgado el año pasado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) actualmente alarman las estadísticas sobre el porcentaje de personas que trabajan más de 50 horas a la semana a nivel mundial. Entre los 36 países que pertenecen a la agrupación, Colombia ocupa el tercer lugar con el 28,1%, después de Turquía y México.

Eso significa que un gran porcentaje de trabajadores no disfrutan de tiempo al aire libre y trabajan por fuera de la ley en el sentido de que la jornada máxima de trabajo está estipulada legalmente en 48 horas a la semana.

El miedo a quedarse desempleados obliga a muchos a prolongar sus horas de trabajo y a dormir poco. Su salud también se debilita pues las tensiones a las que se someten causan estrés y, muchas veces, insomnio y terminan repitiendo el perverso esquema japonés, admite a Portafolio un vocero de la Sociedad Colombiana de Medicina del Trabajo.

Cifras divulgadas en 2018 afirman que en 2017 más de 19.000 colombianos se enfermaron por factores relacionados con sus trabajos pero sólo 9.661 casos fueron reconocidos como producto de sus labores.

En Colombia se admiten unas 426 enfermedades relacionadas con el trabajo y eso permite hacer el seguimiento de las afecciones derivadas del mismo pero expertos alertan que no están incluidas enfermedades modernas, producidas por aparatos electrónicos o por exposición a químicos, empleados en varias ocupaciones.
Tampoco las afecciones desencadenadas por el estrés y que se desarrollan a lo largo de años.

De momento, las enfermedades ocupacionales más diagnosticadas en nuestro país son las del Túnel del Carpo, las que afectan hombros, codos, producen sordera, dolores de espalda o están relacionadas con problemas óseos.

Recientemente se incluyó la neumoconiosis y el mesotelioma maligno, registradas en los trabajadores que laboran en minas de carbón y en los que se exponen al asbesto, respectivamente.

Pero, expertos dicen que hay muchas más enfermedades que deben incluirse, además de las que irán llegando con los avances de la vida moderna.

Gloria Helena Rey
Especial para Portafolio

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