Las razones por las que usted no se despega de su celular

La reproducción automática o el scroll infinito tratan de capturar su atención todo el tiempo, conozca las razones que las vuelven tan adictivas.

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Portafolio
noviembre 18 de 2019 - 12:27 p.m.
2019-11-18

Ver video tras video o ir deslizando la pantalla por largos periodos de tiempo sin estar realmente atento a lo que ve es más que procrastinar. Los psicólogos lo llaman un ‘uso pasivo’ de redes sociales, una forma de consumir contenido casi que en ‘modo automático’.

Aunque se produce por varias razones, un proyecto de ley en EE. UU., propuesto por el senador Josh Hawley, argumenta que funciones como el scroll infinito o el auto-play son responsables de que usted no pueda sacar los ojos de su pantalla.

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El auto-play o reproducción automática es una funcionalidad que sugiere un contenido justo después de que se acabó otro. Aplica para video, audio y la mayoría de sistemas de reproducción vía streaming, que tienen desarrollos similares.

Por su parte, el scroll infinito establece una carga automático de contenido (fotos, publicaciones, artículos o videos) a medida que usted va deslizando sus dedos y ojos por la pantalla.

Expertos en el sector concuerdan con que ambas cosas tienen el mismo objetivo: que usted pase tanto tiempo conectado como sea posible.

En términos más especializados, la psicóloga Viviana Quintero, coordinadora de TIC e Infancia de Red PaPaz, asegura que estas funciones buscan eliminar algo conocido como los puntos de atención natural.

“El final de una página, de un capítulo o de un episodio son puntos en los que la gente se detiene para dedicarse a otras actividades”
, y dice que al dar un contenido tras otro, las redes buscan captar su atención.

Según Cristian Giraldo, magíster en neurociencias y docente del Politécnico Grancolombiano, en el autoplay disminuye el nivel de atención del usuario, pues mientras oye algo o reproduce un anuncio, puede estar haciendo otros procesos en simultáneo. En el caso del scroll, el usuario busca contenidos y se detiene cuando algo satisface sus necesidades. Sin embargo, como en redes sociales abundan contenidos de expresión muy cortos, “esto genera que el usuario siga buscando satisfacer esa necesidad, haciendo cada vez más scroll”, apunta.

¿EL DISEÑO AFECTA?


Facebook, Instagram, Twitter y YouTube están bajo el constante escrutinio de las autoridades del mundo, frecuentemente por cómo sus algoritmos utilizan los datos de los usuarios y cómo estos visibilizan una publicación sobre otra.

Redes dirigidas al público juvenil como Snapchat o TikTok también son cuestionadas por el manejo de la información de los menores de edad y el impacto en las vidas de los más jóvenes, desde el bullying hasta la posibilidad de adicción.

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Según el proyecto de ley acerca de tecnología de la reducción de la adicción a las redes sociales (Smart por su sigla en inglés), el tiempo que los cibernautas pasan en redes sociales aumentó de 1,2 horas diarias en 2012 a 2,8 horas en 2019. También argumenta que funciones como el Snapstreak, que muestra un ícono de llama sobre un chat cuando el usuario no deja de responder mensajes, son presiones en el comportamiento de los jóvenes y pueden generar conductas adictivas.

En ello coincide David Bonilla, especialista en farmacodependencia y docente de la Universidad El Bosque, para quien esas llamas pueden reforzar un comportamiento.
Es un tipo de gratificación “que puede generar mayor dependencia atada a la connotación social de ser reconocido en mi círculo”, dice.

Dado que las redes sociales son una nueva forma de socialización en la cual las personas interactúan y se validan entre sí, si un joven es validado por otros por mantener un récord de conversación, “estaría siendo condicionado en el uso de la red social. La función se vuelve una tarea de la que depende su estatus en la red”, explica.

Por su parte, Giraldo dice que esa retroalimentación positiva genera un efecto cerebral: se activa el sistema de recompensa de la dopamina. “La liberación dopaminérgica genera placer, y como las redes sociales son tan cambiantes y presentan contenidos tan diferentes, esas actividades se convierten en algo novedoso para la persona, lo que favorece aún más el sistema de recompensa cerebral”.

En otra cosa que coinciden los expertos es en que los menores de edad pueden estar siendo más expuestos a esas presiones.

“Como los menores de 18 años no tienen todavía la corteza prefrontal totalmente formada (parte del cerebro involucrada en comportamientos complejos), es de esperar que los efectos sobre la atención puedan ser mayores. Los niños comienzan a consumir contenidos de una manera inconsciente desde mucho antes que los adultos, y es posible que ello entrene su cerebro para el uso pasivo”, apunta Quintero.

La psicóloga aclara que si bien no hay una evidencia científica contundente según la cual estas funcionalidades pueden generar conductas adictivas, “sí se ha logrado establecer que hay una correlación entre el uso pasivo de redes sociales y un deterioro significativo de los procesos cognitivos”.

¿CUÁNDO ES ADICCIÓN?


No crea que un número de horas puede determinar, por sí solo, si usted es adicto a las pantallas. El tema es complejo, e incluso, como apuntan los expertos, hay que ser cautelosos a la hora de hablar de este trastorno mental y existe mucho debate sobre si las redes sociales e internet generan adicción como tal.

La adicción a internet ya está considerada, con una sintomatología determinada, dentro del DCM-5, el Libro de Asociación Estadounidense de Psiquiatría. Pero los requisitos se relacionan por ejemplo con la pérdida de vínculos sociales, la desatención de necesidades como su alimentación y la reducción de la capacidad de autocontrol para manejar acciones, pensamientos y emociones.

Para Bonilla, más que adicción, las redes generan una "sensibilidad en el comportamiento" y potencialmente pueden llevar a descuidar las relaciones de pareja o dejar de realizar tareas importantes. "Debemos entender es que una adicción es que es algo multicausal, que se presenta de diversas formas y que puede plantearse en el mundo de las redes sociales". En otras palabras, las redes, como otro tipo de fuente de dopamina, puede ser un refugio para otro tipo de contextos.

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Sin embargo, "cada vez que se obtienen esas llamitas en Snapchat - Dice Giraldo - se favorece, de forma evidente, la conducta adictiva". En los últimos años, como lo sostiene el proyecto de Hawley, el tiempo que pasan las personas en redes sociales aumentó de 1.2 horas diarias en 2012 a 2.8 horas en 2019.

Quintero apunta que "la literatura de investigación ha encontrado que ese desplazamiento infinito en los contenidos digitales configura algo denominado uso pasivo de redes sociales. Un tipo uso que se relaciona en algunos estudios con pérdida de interés, falta de concentración, fatiga y soledad".

Las redes sociales plantean un cambio en la forma de socializar de las personas. Aunque se habla y se interactúa, Giraldo sostiene que al no tratarse de un encuentro persona a persona, que favorece la interpretación de las emociones en los otros, en las interacciones en línea se disminuye la capacidad de interpretación. "Por eso vemos que es mucho más fácil atacar o agredir al otro cuando es en el mundo virtual, pues no hay una comunicación que favorezca la empatía", puntualiza.


Linda Patiño Cárdenas 
Tecnósfera@LinndaPC

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