Las horas en las que las mujeres se sienten más indefensas en la calle

Temen transitar cerca de cuerpos de agua y prefieren el transporte alternativo al servicio público.

Robos

Me muevo segura es un estudio para identificar los riesgos que corren en la noche las mujeres y cómo enfrentarlos.

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febrero 13 de 2020 - 10:36 a.m.
2020-02-13

El martes 3 de diciembre, una mujer fue agredida de forma violenta en medio de un atraco en el barrio El Batán de la localidad de Suba cuando dos hombres que se movilizaban en una moto pretendían robarle un computador de su propiedad. A plena luz del día, a eso de las 9:05 de la mañana, fue arrastrada unos cinco metros ante la mirada de varios transeúntes.

En Bogotá, de cada 100 mujeres que usan TransMilenio, 37 han reportado un contacto sexual indeseado. Y esto, en últimas, ha derivado en comportamientos que las ponen a la defensiva: evitan transportarse en este en ciertos momentos del día, viajan en grupos o buscan otras opciones de transporte, según un estudio de la Universidad de Carolina del Norte (EE. UU.).

(Solo el 26% de los empleadores en Colombia son mujeres). 


Entre enero y septiembre de 2019 se registraron 65 muertes violentas de mujeres en Bogotá a manos de un tercero, 2.881 fueron víctimas de presunto delito sexual y 194 adultas mayores fueron maltratadas, según cifras levantadas por la Secretaría de la Mujer. Y el número de estos delitos podría ser mayor si todas se sintieran seguras al denunciar.

Por realidades como esta, la Secretaría, a través de un proyecto de cooperación internacional realizado con el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y la Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GIZ), en el marco de la iniciativa Transport Urban Mobility Initiative (Tumi), realizó una evaluación de la seguridad en el espacio público nocturno en Bogotá, que comenzó el 5 de abril de 2019 y concluyó el pasado 30 de septiembre.

La idea era conocer la situación de las mujeres en el espacio público urbano en horas de la noche para prevenir y reducir las violencias, mediante intervenciones basadas en la evidencia hallada en zonas adyacentes a la oferta de transporte.

Esto se hizo a través de la recolección de imágenes en vías y ciclorrutas urbanas de 19 localidades. También se hicieron 14.311 encuestas de percepción de seguridad a mujeres en 47 paraderos del SITP y 42 estaciones de TransMilenio. Mediante esta técnica se indagó sobre ocho variables que componen lo que se llamó Índice Compuesto de Seguridad (ICS): iluminación, visibilidad, quién me ve, cantidad de personas, presencia de seguridad, estado del sendero, cercanía al transporte público y diversidad de género.

Para Hernando Zuleta, director del Centro de Estudios de Desarrollo Económico de la Universidad de los Andes, este tipo de acciones es importante si se entiende que “las zonas urbanas generan anonimidad” y que en Bogotá aún persiste un problema relacionado con la imagen del hombre como proveedor que tiene derechos de propiedad sobre la mujer. Una de las principales conclusiones es que el ICS para las mujeres en el espacio público mejoró. Pasó de 48,3 % en 2015 a 68,5 % en 2019. En puntos muy seguros o seguros se pasó del 27,3 % a 66,6 %.

Los resultados no fueron iguales cuando se les preguntó cómo les iba en las ciclorrutas, pues la variación fue menor al 1 %. En este punto en particular llamó la atención que de los 437 puntos con índice bajo y muy bajo, el 43 %, es decir, 188 puntos, se encuentran cerca de los cuerpos de agua de localidades de Suba, Engativá, Barrios Unidos y Fontibón. Y lo que incide en estas cifras son las condiciones de los senderos y la ausencia de iluminación.

(Mujeres que mandan la parada en otras compañías). 

Para las mujeres bogotanas se podría decir que el espacio público en las noches representa una verdadera amenaza, pues tres de cada cuatro consideran que la noche es peligrosa, sobre todo a las 9 p. m., como lo aseguró el 21 % de las encuestadas.

De las mujeres consultadas, el 88 % usan el transporte público como su medio principal de movilidad. Si bien muchas se sienten tranquilas, otras experimentan estrés y miedo. Paradójicamente, las sensaciones desagradables son menores en el transporte informal (bicitaxi, taxi colectivo y transporte por aplicación).

“Definitivamente me siento mejor llamando un carro a través de una aplicación, por lo menos uno tiene cómo avisar con quién va y qué ruta coge”, dijo Mónica Silva, residente de Suba.

El sociólogo de la Universidad Nacional consultado por EL TIEMPO Camilo Castiblanco dijo que esto se puede deber a la historia de afectaciones y vulneraciones que tuvieron las mujeres en los medios de transporte público.

“Puede ser que ellas entiendan que estos mecanismos privados pueden garantizarles mayores salvaguardas por dos razones: prima la naturaleza privada, es decir, la de cliente que tiene una relación directa con el oferente del servicio, y dos, porque les garantiza cierta individualidad y el no contacto con otros hombres de forma masiva”.

Las mujeres hacen lo que sea para protegerse de los peligros de la calle en la noche. El 26 % usa taxi; el 17 %, transporte público; el 15 % viaja acompañada; el 12 % no viaja y el 7 % evita sectores cerca de paradas o estaciones. “Esto quiere decir que las mujeres se cohíben del goce y el disfrute del espacio público nocturno de la ciudad”, es una de las conclusiones de la evaluación.

No es la primera vez que instituciones, entidades o programas abordan el tema de la seguridad de las mujeres en el ambiente urbano. El programa Bogotá Cómo Vamos reveló datos interesantes en la Encuesta de Percepción Ciudadana 2019, en la que realizó 1.521 entrevistas, de las cuales 805, el equivalente a 53 %, fueron a mujeres.

Cuando se les preguntó a los ciudadanos ¿qué tan seguro se siente usted en su barrio?, el 27 % de las mujeres dijeron que algo inseguras o nada seguras. Y para ellas, los problemas más graves en relación con la seguridad que se presentan en su vecindario son los atracos callejeros (60 %), drogadicción (39 %), asaltos a casas o apartamentos (19 %), robo de carros (13 %), tráfico de drogas 13 %, pandillas (9 %), entre otros indicadores.

(Inequidad de género, mal negocio para todos). 

Por cifras como estas últimas, el 36 % de las mujeres no se sienten muy seguras en Bogotá. El 25 % respondió que sí cuando se le preguntó si en el último año había sido víctima de algún delito en la capital, y peor aún, el 70 % dijo que la probabilidad de que un delito sea sancionado es baja o muy baja.

Sobre tema también ha investigado ONU Mujeres Colombia, que recordó que de acuerdo con el informe Masatugó, del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (INMLCF), entre 2009 y 2014, el 21,51 % de los exámenes médico legales por presunto delito sexual en mujeres aplicados en Colombia tuvieron su origen en espacios públicos. En 2015 aumentaron a 30 %.

Estos hallazgos revelaron la necesidad de sumar a Colombia al programa de ciudades seguras, que en el país cuenta con el apoyo del Gobierno de España a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid).

Según Medicina Legal, el mayor número de delitos sexuales en mujeres entre el 2009 y el 2014 se presentó en Bogotá (19.920), seguida por Medellín (6.439 casos).

Por antecedentes como estos, la ciudad avanza con evaluaciones como ‘Me muevo segura’ para ejecutar acciones con base en datos claros.

“Este es un estudio muy importante que se hizo usando una app que se llamada Safetipin, que se creó por las mujeres en la India. Se analizaron las variables y lo que se logró fue identificar qué es lo que genera inseguridad para las mujeres. Lograremos así un urbanismo táctico que permita transformar espacios. Todos estos datos nos permitirán ubicar los puntos más inseguros. Esto es una mina de oro para que la siguiente administración transforme esos espacios”, dijo Ángela Anzola de Toro, secretaria de la Mujer.

Fecha de la evaluación:
de abril 5 a septiembre 30 de 2019.
Número de encuestas realizadas: 14.311.
Kilómetros recorridos:
16.145 kilómetros viales.
537 kilómetros de ciclorrutas.
Variables analizadas:
Iluminación
Visibilidad
Quién me ve
Cantidad de personas
Presencia de seguridad
Estado del sendero
Cercanía al transporte público
Diversidad de género


Carol Malaver
Subeditora Bogotá

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