Las siete claves de la felicidad personal

Tal Ben–Shahar dice que “ser feliz es disfrutar el presente y hacer cosas que permitan también disfrutar del futuro”.

Tal Ben–Shahar

Tal Ben–Shahar, hablará de los principales propulsores de la felicidad en las personas.

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Portafolio
octubre 04 de 2018 - 09:30 p.m.
2018-10-04

Tal Ben -Shahar estará presente el próximo 18 de octubre en Bogotá como invitado central del Summit Internacional que realiza Protección con SURA Asset Management.
En esta gira internacional presentará “La Ciencia de tu Felicidad”, en la que expondrá cómo “ser feliz es disfrutar el presente y hacer cosas hoy que te permitan también disfrutar del futuro”. El experto habló con Portafolio.

¿Qué entiende como felicidad en el trabajo?

El modelo mental de la mayoría de la gente es que el éxito conduce a la felicidad. Ellos ven el éxito como la causa y a la felicidad como el efecto. La sabiduría convencional nos dice que alcanzar cualquier meta, lo cual se asocia con el éxito, se sigue del cumplimiento de la promesa de llegar a vivir en un lugar feliz por siempre. Desafortunadamente, esa sabiduría convencional, en este caso, está equivocada.

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Existe una gran cantidad de investigaciones sobre el tema que demuestran que lograr el éxito, sin importar cuán comprometidos estemos con él, no conduce al bienestar a largo plazo.

La relación opuesta entre las dos variables es la correcta, es decir que si se aumentan los niveles de felicidad, se aumenta la probabilidad de tener éxito.

En su artículo de vanguardia llamado Los beneficios del efecto positivo frecuente: ¿la felicidad conduce al éxito?, los psicólogos Sonja Lyubomirsky, Laura King y Ed Diener, muestran cómo la felicidad conduce a más ingresos, mejor desempeño, mejores relaciones personales y profesionales, y mejor salud mental y física.

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Algunas personas pueden creer que invertir en la felicidad de los trabajadores es caro, ¿qué les diría?

Las organizaciones necesitan entender que la felicidad es una buena inversión.
Si los empleados son más felices, también son más creativos, productivos y comprometidos. Son más saludables y son mejores jugadores de equipo. La felicidad paga.

¿Cómo medir la felicidad en la empresa?

Se puede medir la felicidad usando cuestionarios o midiendo los cerebros de las personas, aunque esto es mucho más caro, por supuesto.

¿El salario emocional es real, o es solo una excusa para pagar menos?

Es muy real. Los mejores empleados suelen ser los que tienen la opción de quedarse o no. Es más probable que abandonen una organización si están mal pagados emocionalmente y que se queden si se sienten bien.

¿Qué tipo de actividades cotidianas hacen feliz a una persona en su trabajo y en su vida personal?

Para mi son siete las “lecciones de felicidad” que uno mismo debe tener en cuenta.

¿Cuál es la primera?

Darse permiso para ser humano. Cuando aceptamos emociones, como el miedo, la tristeza o la ansiedad, como algo natural, es más probable que las superemos. Rechazar nuestras emociones, positivas o negativas, conduce a la frustración y a la infelicidad. Somos una cultura obsesionada con el placer y creemos que la marca de una vida digna es la ausencia de incomodidad; y cuando experimentamos dolor, lo tomamos para indicar que algo debe estar mal con nosotros. La paradoja es que cuando aceptamos nuestros sentimientos, cuando nos damos permiso para ser humanos y experimentamos emociones dolorosas, es más probable que nos abramos a emociones positivas.

¿La segunda?

La felicidad se encuentra en la intersección entre placer y significado. Ya sea en el trabajo o en el hogar, el objetivo es participar en actividades que sean personalmente significativas y agradables. Cuando esto no es posible, uno debe asegurarse de tener impulsores de la felicidad, momentos durante la semana que le brinden placer y significado.

¿La tercera?

Tener en cuenta que la felicidad depende principalmente de nuestro estado de ánimo, no del estado de nuestra cuenta bancaria. Salvo circunstancias extremas, nuestro nivel de bienestar está determinado por lo que elegimos enfocar y por nuestra interpretación de los eventos externos. Por ejemplo, ¿nos centramos en la parte vacía de la parte completa del vaso? ¿Consideramos los fracasos como catastróficos, o los vemos como oportunidades de aprendizaje?

¿La cuarta?

Simplificar. En general estamos demasiado ocupados, tratando de exprimir cada vez más actividades en menos tiempo. La cantidad influye en la calidad y comprometemos nuestra felicidad al tratar de hacer demasiado. Saber cuándo decir no a los demás a menudo significa decir ‘sí’ a nosotros mismos.

¿La quinta?

Recordar la conexión entre la mente y el cuerpo. Lo que hacemos o no hacemos con nuestros cuerpos influye en nuestra mente. El ejercicio regular, el sueño adecuado y los hábitos alimenticios saludables, conducen a la salud física y mental.

¿La sexta?

Expresar gratitud, siempre que sea posible. Con demasiada frecuencia damos nuestras vidas por sentado. Hay que aprender a apreciar y a saborear las cosas maravillosas de la vida, desde las personas hasta la comida, desde la naturaleza hasta una sonrisa.

¿Y la séptima?

El propulsor número uno de la felicidad es el tiempo que pasamos con las personas que nos importan y que se preocupan por nosotros. La fuente más importante de felicidad puede ser la persona sentada al lado de uno.

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