Los hábitos laborales que afectan el corazón

Al menos un 60% de la población mundial no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para la salud.

Oficina

Para las empresas, los programas de bienestar mejoran el retorno de la inversión, gracias a la reducción de los costos médicos y mayor productividad.

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Portafolio
septiembre 23 de 2019 - 03:56 p.m.
2019-09-23

La Organización Mundial de la Salud estima que “al menos un 60% de la población mundial no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para la salud”. En parte, de acuerdo con la entidad, esto se debe a “un aumento de los comportamientos sedentarios durante las actividades laborales y domésticas”.

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Esta inactividad física no solo es la responsable del 6% de la mortalidad en todo el planeta, sino la causa del 30% de enfermedades cardíacas como la cardiopatía isquémica.

Por otro lado, según cifras del Programa de Certificación de Organizaciones Saludables de la Fundación Colombiana del Corazón, más del 70% de los trabajadores de las empresas adscritas al programa son sedentarios o no hacen la actividad física mínima recomendada para preservar su salud, el 60% tiene sobrepeso y cerca del 13% fuma.

Por esto, en el marco de las celebraciones del Día Mundial del Corazón, que es el 29 de septiembre, Juan Carlos Santacruz, director ejecutivo de la Fundación Colombiana del Corazón, explica cómo afecta el sedentarismo a las personas en sus lugares de trabajo y cuáles son las recomendaciones que tanto las empresas como sus colaboradores deben tener en cuenta para evitar engrosar las cifras de quienes ven afectado su corazón por cuenta de los malos hábitos en las oficinas.

“Cuando un trabajador permanece muchas horas quieto, como ocurre en los ambientes laborales, se disminuye de manera notable su productividad porque no existe un equilibrio entre las calorías que consume por medio de los alimentos y las que se gastan con la actividad física. Este trabajador, que permanece cerca de ocho horas sentado frente a su computador, tenderá a subir de peso. Así mismo, aumentarán los niveles de colesterol en su sangre y podría acumular niveles excesivos de cansancio”, explica el experto.


En ese sentido, las empresas pueden, en primer lugar, comprometerse con una estrategia sostenible de cuidado del corazón. Esto significa generar entornos propicios donde sea posible tomar decisiones saludables como aprender comportamientos y conductas relacionadas con la protección de la vida. Las metas más importantes en estos entornos son lograr que los empleados sean activos y que generen costumbres alimenticias más sanas, a partir del variado portafolio que no solo se encuentra en los supermercados, sino en las mismas cafeterías o casinos de las organizaciones.

“El lugar de trabajo debería ser un taller para el aprendizaje en torno a la comida que permita reconocer las propiedades de los alimentos, de manera que los trabajadores puedan saber qué y cuánto comer de acuerdo con su actividad diaria. El Distintivo de Calidad de Comedor Saludable de la Fundación Colombiana del Corazón cuenta con una guía que ayuda a materializar esta estrategia de aprendizaje con la comida a partir de un concepto de equilibrio y balance”, resalta Santacruz.

Como siguiente paso para evitar el sedentarismo en las oficinas, y por esa vía los daños que ocasiona al corazón, la Fundación Colombiana del Corazón propone cambiar tanto el nombre como el significado de las pausas activas por “corazones activos”. Es decir, conseguir que estos momentos giren alrededor de la lúdica y la diversión. Cada dos horas los trabajadores deberían tener la oportunidad de activar su organismo con movimientos que estimulen sus músculos, así como su mente, sus emociones y su respiración.

Teniendo en cuenta que la postura también incide en la salud en el ámbito laboral, el experto señala que las organizaciones deben garantizar puestos de trabajo ergonómicos con sillas adecuadas según el tamaño de las personas que les permitan a sus pies descansar en el piso, al cuerpo mantenerse erguido, a los ojos mirar directamente la pantalla del computador y a los brazos manejar el mouse sin esfuerzo. Así se evitan tensiones en los músculos del cuello y la espalda e inflamaciones en tendones y coyunturas.

Teniendo en cuenta que el espacio laboral es un escenario para prevenir los factores de riesgo que enferman el corazón, la Fundación Colombiana del Corazón adelanta la campaña “Haz una promesa” y, a través de ella, propone fomentar estos sencillos pasos en las personas que día a día trabajan en las empresas del país:

“Haz una promesa” con la actividad física: caminar más pasos al día, bajarse un piso antes del ascensor para subir escaleras, dejar el auto en el lugar más lejano del parqueadero para caminar más, bajarse del transporte público tres cuadras antes para caminar hasta la oficina, pararse del escritorio cada hora y hacer tres minutos de estiramientos, contestar el teléfono siempre de pie, hacer al menos una reunión de trabajo de pie.


“Haz una promesa” con la alimentación: comer más frutas y verduras todos los días, disminuir los fritos a solo uno en la semana, comer todos los días grasas buenas (pescado, aguacate o nueces), ponerle sal a la comida solo después de probarla, no ponerle sal a las verduras, aumentar la fibra diaria (consumir más avena, fríjoles, lentejas o cebada), aumentar el consumo de agua al menos a cinco vasos cada día, pedir comida baja en sal en los restaurantes, evitar las comidas rápidas, llevar el almuerzo preparado en casa, no tomar jugos con azúcar, evitar las bebidas gaseosas, descubrir que el café sabe a café y no a azúcar, desayunar a diario, comer porciones pequeñas más veces al día, quitar la grasa antes de comer carne.

“Haz una promesa” con la mentalidad: dinamizar los sentidos para ver y oír mejor, fomentar los pensamientos positivos, tener en cuenta que nada ni nadie cambia, tener en cuenta que solo cada uno puedo cambiar, mantenerse en el presente para tener conciencia plena de lo que se hace, mantener una mente curiosa y descubrir algo nuevo cada día, entrenarse para tener por lo menos cinco minutos de silencio diarios, escuchar a todos sin prevenciones ni prejuicios, programar vacaciones para descansar y no para cansarse más, evitar fumar, hacerse controles médicos periódicamente.

“Hacer parte del Programa de Certificación de Organizaciones Saludables es una oportunidad para hacer hallazgos en las empresas con respecto a sus fortalezas y debilidades en la promoción de buenos hábitos y, de manera especial, intervenir para disminuir la prevalencia de factores de riesgo, promover escenarios de trabajo con ambientes que propicien conductas y comportamientos orientados a preservar la salud”, concluye Juan Carlos Santacruz.

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