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Pese a presencialidad, clases virtuales llegaron a quedarse

La pandemia obligó a acelerar los procesos de digitalización.

CLASES VIRTUALES

CLASES VIRTUALES

ISTOCK

POR:
Paula Galeano Balaguera
mayo 08 de 2022 - 08:00 p. m.
2022-05-08

En los últimos dos años cambió la manera en que funcionaba el mundo. La pandemia obligó a acelerar los procesos de digitalización para así aprender, trabajar y comprar 100% desde casa en la virtualidad.

(Presencialidad no frena ventas ‘online’ de grandes superficies).

Pese a la adaptación a la nueva forma de realizar las labores cotidianas, las personas deseaban retornar a espacios compartidos con otros.

Con la reactivación, el retorno a las oficinas y a las clases, trajo a colación la pregunta de qué pasaría con las plataformas digitales o espacios diseñados para lo que fue ‘la nueva realidad’.

(Retorno a escuelas llevó al 16% la pobreza multidimensional).


En las distintas universidades del país, aseguran que estos dos métodos (virtual y presencial) podrán coexistir y satisfacer las necesidades de cada estudiante, ampliando las posibilidades de ingresar a la academia.

Sobre esta primicia, Luis David Prieto, vicerrector académico de la Pontificia Universidad Javeriana aseguró que mediante esta transformación del método, docentes y estudiantes han encontrado otras maneras de avanzar en la consecución de aprendizajes.

“Muy seguramente estas modalidades seguirán coexistiendo en el tiempo, pero es previsible que las opciones más flexibles y adaptables a las necesidades de las personas se vayan posicionando mejor en el futuro”, recalcó.

Además, Prieto reconoció que la pandemia visibilizó la falta de educación virtual en nuestro país y ahora pese a que se necesita mayor avance, ha brindado herramientas para la academia.

“Podemos estar de acuerdo en que la educación virtual está para quedarse indefinidamente, aunque todavía no haya permeado plenamente todos los campos de conocimiento, por lo cual muchos programas académicos continuarán -por algún tiempo- teniendo un alto componente de presencialidad”, indicó.

Por esa misma línea van otras universidades. Por ejemplo, la Universidad de los Andes contempla en sus planes académicos sobre todo la presencialidad, pues brinda características no solo familiares, si no necesarias.

En otros casos como en los posgrados, la universidad le apuesta mantener algunos programas virtuales, con el fin de ampliar el abanico de posibilidades al estudiante.
“A nivel de posgrado, le apostamos a la modalidad virtual o híbrida, en pregrado, la presencial; buscando siempre la excelencia”, dijo Luz Adriana Osorio, directora del Laboratorio de Investigación y Desarrollo sobre Informática y Educación (Lidie) de la Universidad de los Andes.

Es así como la universidad está en la búsqueda de ese modelo que ofrezca “lo mejor de los dos mundos”.

“En pregrado, le apuntamos a una que tengamos escenarios de con tecnología, que podamos tener escenarios de experimentación, de creación, donde cada vez más le podamos ofrecer a nuestros estudiantes una oferta educativa que se adapte a sus ritmos, necesidades y posibilidades”,señaló Osorio.

SIN IMPROVISAR

Esta decisión de apuntarle a educación virtual o híbrida, es recogida por la institución después de un largo camino de aprendizaje, usando herramientas como realidad aumentada o educación por estas plataformas de calidad.

“En el marco de la pandemia, la Universidad se vio en la obligación de buscar alternativas para garantizar la continuidad educativa (...) eso fue lo que llamamos educación remota en emergencia, eso no es educación virtual de calidad”, dijo Osorio.

La directora además reconoció que este fue el camino que ayudó a forjar desde 2021: educación digital de calidad.

Esta misma experiencia la sintió la Universidad Externado, la cual tampoco consideró que “las clases por videoconferencia sean sinónimo de educación virtual”. Ahora, buscan brindar programas de calidad con los más altos estándares que se acoplen al tiempo de los estudiantes.

“Las plataformas tecnológicas orientadas al desarrollo de procesos de enseñanza y aprendizaje siguen siendo las mismas, no han desaparecido, por el contrario, somos más conscientes que no son accesorios al proceso formativo, sino herramientas que deben estar presentes para seguir siendo utilizadas en combinación con los encuentros presenciales”, dijo José Fernando Rubio, secretario general de esta casa de estudios.

Aunque los programas continúan tomando forma y generando un valor mayor en el proceso de aprendizaje, las universidades en general reconocen el trabajo que llevan haciendo por lo menos una década, y aunque la presencialidad fue fundamental para procesos clave como explicaciones, interactuar con otros o simplemente hacer diligencias personales en la institución académica, la virtualidad se ha convertido en otra extremidad de la educación superior.

La Universidad Externado incluso, reconoce que aunque los programas siguen siendo en su mayoría presenciales (en su caso de los 253 programas académicos, el 98% son presenciales), se incorporan otras actividades propias de la educación virtual.
“Como producción y publicación de contenidos, por parte de docentes y estudiantes, actividades de aprendizaje sincrónicas y asincrónicas, evaluación del aprendizaje empleando el potencial de estas herramientas etc”, señaló Rubio.

La preferencia por excelencia pasó a ser el modelo que más beneficios trae para el estudiante por eso en muchos casos los planteles educativos están buscando nuevas dinámicas digitales en este proceso.

PAULA GALEANO BALAGUERA
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