Precariedad en las condiciones del mercado laboral femenino

En la vida laboral, las mujeres tienen que soportar condiciones de inequidad en empleo y remuneraciones. Análisis. 

Desempleo

El Tiempo

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Portafolio
noviembre 11 de 2020 - 04:26 p. m.
2020-11-11

En términos de discriminación laboral femenina, existen dos ámbitos muy delimitados. Uno de ellos es la preparación laboral, las muchachas tienden a formarse para actividades “de casa”. Segundo ya en la vida laboral, las mujeres tienen que soportar condiciones de inequidad en empleo y remuneraciones. De hecho, existe suficiente evidencia que apunta a una feminización más acentuada de las condiciones de pobreza y desempleo.

(‘Si no mejora la productividad, la informalidad seguirá en aumento’). 

En el caso de Colombia -basados en cifras del Grupo de Género y Economía de la Universidad Javeriana y en datos citados por Mario Valencia- se tiene que, en 2019, el desempleo para las mujeres llegó a ser un 66% más alto que los hombres. Esto corroboraría la hipótesis de que las carencias de oportunidades cobran factura más con mujeres y jóvenes. Véase que, en todo caso, se hace referencia aquí a condiciones previas a la actual pandemia. En las condiciones actuales las circunstancias han empeorado.

Además de mayor desempleo abierto, las mujeres se ubicaban en sectores en donde las oportunidades laborales están precarizadas: comercio, los servicios domésticos y fábricas de vestido. Precisamente actividades muy afectadas por la pandemia.

(Drástica caída del comercio latinoamericano). 

Si se trata de actividades de emprendimiento y la innovación, un indicador “proxy” de esto, se tiene con el acceso al crédito. Aquí las cifras puntualizan que las mujeres tienen entre un 15% y 25% menos posibilidad de acceso a crédito en el sistema bancario tradicional. A ello se agrega que el sector de banca de desarrollo tiene poca presencia en el medio nacional y que mantiene los rasgos de su disminución, en particular luego de 1990.

Esa menor posibilidad de las mujeres en el acceso a créditos relacionados con consumo, micro-financiamiento y vivienda, no son factores que favorecen el ansiado cierre de brechas de oportunidades laborales y de empleabilidad por parte de mujeres. Por el contrario, tienden a estancar esos indicadores, cuando no a agravarlos.

Con datos más actualizados, se tiene que, para agosto de 2020, había un total de 1.7 millones de mujeres que habían engrosado el conjunto de desempleados, en comparación con el mismo mes de 2019. Se estima que un total de 1.4 millones de mujeres más, se encuentran ocupadas en oficios domésticos, en comparación con los datos previos a la pandemia.

Además de las políticas fundamentales de macroeconomía -cambiaria, fiscal y monetaria- se deben definir las políticas crediticias, comerciales y laborales. Es indispensable que el enfoque debe incluir políticas matizadas o enfocadas en lo regional y con criterio de género. No hacerlo es continuar con la vigencia de entidades y medidas que no contribuyen a la inclusión social y económica en general y de género en particular.

Giovanni E. Reyes
Ph.D. University of Pittsburgh/Harvard
Profesor Titular y Director Académico de Pregrados de Administración de la Universidad del Rosario.

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