Sobrepeso y obesidad, un problema que crece

La FAO asegura que el sobrepeso, la obesidad y el hambre constituyen un “problema desbocado” en América Latina. 

Obesidad

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octubre 10 de 2018 - 06:59 p.m.
2018-10-10

Uno de los problemas que sigue aumentando en esta modernidad del siglo XXI, y que más conciencias debería mover, es el de la obesidad, derivada de malos hábitos y alimentos de escasa calidad.

(Obesidad, un problema que afecta a los niños). 

Para determinar las tasas de sobrepeso –y a la vez de desnutrición– en 200 países entre 1975 y 2016, un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) analizó los datos de 130 millones de personas mayores de cinco años, de las cuales 31,5 millones están entre cinco y 19 años y 97,4 millones tienen más de 20 años. Luego de estudiar los índices de masa corporal, los investigadores llegaron a la preocupante conclusión que 124 millones de niños y jóvenes en el mundo sufren sobrepeso, y 192 millones están desnutridos.

En los últimos cuatro decenios, las tasas de obesidad en la población infantil y adolescente se han disparado en el planeta, y siguen haciéndolo en los países de ingresos medianos y bajos. Un fenómeno curioso es también la convivencia, por decirlo de algún modo, de la obesidad y la subalimentación en muchos países. La falta de acceso a alimentos nutritivos, por su mayor costo, el estrés de vivir con inseguridad alimentaria, el mal comer y las adaptaciones fisiológicas a la privación de alimentos ayudan a explicar por qué las familias con inseguridad alimentaria pueden tener mayor riesgo de sobrepeso y obesidad.

(Lea: ¿Cómo solucionar la epidemia de obesidad?). 

EL CASO COLOMBIANO 

Nuestro país no difiere mucho de la tendencia mundial. Más de la mitad de los adultos entre 18 y 64 años (56 por ciento) tiene sobrepeso y obesidad. La desnutrición crónica en la primera infancia (0 a 4 años) se ubicó en 10 por ciento. Y más de la mitad de los hogares no tienen acceso suficiente, adecuado y de calidad a los alimentos necesarios para llevar una vida saludable y activa, según datos de la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (Ensin) del 2015.

La desnutrición aguda moderada y severa afecta más a lugares como Vaupés, Arauca, Meta, Casanare, Cauca, Tolima, y menos a San Andrés, Barranquilla y Cartagena, de acuerdo con el histórico 2016-2018. En el presente año, el Instituto Nacional de Salud (INS) reporta que investiga un total de 149 casos de muertes probables por y asociadas a desnutrición en menores de cinco años en el país. Eso significa un incremento con relación al 2017, con 122 casos en la misma fecha. Del mismo modo, la Secretaría de Salud presentó un informe sobre el 2017 y registró un aumento de 7.000 casos con respecto al 2016.

La obesidad está matando a más personas que el narcotráfico, el crimen, la violencia y los conflictos en nuestra región. Si la tendencia actual no varía, toda una generación de niños y adolescentes crecerá con la carga de la obesidad y tendrá un riesgo más elevado de sufrir enfermedades, entre ellas, la diabetes. Si no se hacen esfuerzos para modificar los factores que aumentan el riesgo de obesidad en niños y jóvenes, como reducir el consumo de alimentos muy elaborados y baratos, con alto contenido calórico y bajo valor nutricional, así como evitarles actividades sedentarias, el problema persistirá.

Este es un problema que preocupa mucho en los países de América Latina y el Caribe. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) asegura que el sobrepeso, la obesidad y el hambre constituyen un “problema desbocado” en la región, y las enfermedades asociadas a estas, como la hipertensión y la diabetes, se han convertido en la principal causa de muerte.

SEGUIR EN LA LUCHA 

La batalla contra el hambre no debe cesar. Después de nueve años de mejoras para superar el hambre en América Latina y el Caribe, la cifra de quienes la padecen aumentó 2,5 millones en el 2016: frente al año anterior, alcanzó 42,5 millones, el 6,4 por ciento de la población de la región, según la FAO.

En Colombia, durante el trabajo de campo realizado entre noviembre del 2015 y diciembre del 2016, se entrevistaron 151.343 personas de 44.202 hogares, en 295 municipios. Los resultados más relevantes de la encuesta se presentan según algunas de las condiciones socioeconómicas de los hogares y de las diferentes etapas de la vida. Por ejemplo, la situación nutricional de un niño y su sobrevivencia hasta los cinco años dependen directamente de sus prácticas de alimentación. La desnutrición crónica, que mide el retraso en la talla para la edad, disminuyó de 13,2 por ciento en el 2010 a 10,8 por ciento en el 2015.

El país continúa en la meta de 5 por ciento establecida por la OMS sobre desnutrición aguda o indicador de peso para la talla. La desnutrición global, que marca el peso para la edad, afecta a 3,7 por ciento de los menores en Colombia. Similar a la tendencia mundial, el exceso de peso subió de 4,9 por ciento en el 2010 a 6,3 por ciento en el 2015; sin embargo, es más baja la situación con respecto a Centroamérica (7,4 por ciento) y a Suramérica (7,0 por ciento).

El 41 por ciento de niños de seis a 23 meses de edad amamantados y no amamantados tienen una dieta mínima aceptable, que contempla frecuencia y variedad de alimentos mínimos. La edad escolar es una fase crucial durante la cual los menores experimentan un crecimiento continuo, consolidan sus gustos y hábitos alimenticios y se empiezan a adaptar a la alimentación de adulto. Siete de cada 100 menores en edad escolar presentan desnutrición crónica. En los indígenas, la cifra es 30 de cada 100 menores, mientras que esta situación se extiende a 11 de cada 100 niños de los hogares más pobres en el país.

Dos extremos que deben mover todas las conciencias, el gran problema que entre todos debemos afrontar: que unos comen muy mal y son obesos, y otros comen deficientemente mal y están desnutridos.

EL OTRO LADO DE LA MONEDA 

En la última estadística del 2017 de la OMS, 821 millones de personas padecen hambre en el mundo, y más de 150 millones de niños sufren retraso en el crecimiento. América del Sur y la mayoría de las regiones de África son las zonas más afectadas.

Según un informe anual de la ONU, el cambio climático, que afecta las temporadas agrícolas, es un factor determinante – junto con los conflictos y las crisis económicas–, los cuales ya están socavan- do la producción de cultivos de trigo, arroz y maíz en las regiones tropicales y templadas.

De acuerdo con el mismo estudio, al 2017 se había avanzado poco para reducir el retraso del crecimiento infantil: cerca de 151 millones de niños menores de cinco años demasiado bajos para su edad debido a la malnutrición, en comparación con 165 millones en 2012.

Doctor Sergio A. Rada

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