José Antonio Ocampo, una vida entre el servicio público y la academia

El codirector del banco central y docente de los Andes aplica un método basado en la investigación y su experiencia en altos cargos.

Premios Portafolio 2018

José Antonio Ocampo es actualmente el codirector del Banco de la República y continúa siendo profesor.

Gerardo Chaves

POR:
Portafolio
noviembre 29 de 2018 - 09:14 p.m.
2018-11-29

“Siempre He tratado de seguir dictando clases mientras ejercía funciones públicas”. Con esta frase, José Antonio Ocampo resume una larga carrera que ha estado marcada por un “inmenso amor por la enseñanza”, que ha tenido que convivir con su desempeño en diversos altos cargos nacionales e internacionales.

Aunque su trayectoria inició -y más adelante volvió hasta la actualidad- a la Universidad de los Andes, son muchos los estudiantes que tuvieron a Ocampo como su profesor, una lista en la que Columbia, Javeriana o Externado son tan solo algunos ejemplos, que se complementan con periodos en Yale, Oxford o la Complutense de Madrid.

Pero no solo la docencia define la carrera de Ocampo. El codirector del Banco de la República también, entre otras posiciones, ocupó 10 años en la Organización de las Naciones Unidas, al tiempo que sigue vinculado a comités directivos de la Universidad de Columbia.

Precisamente, estas dos vertientes convergen en su método, el cual, según él, “combina la docencia con el conocimiento basado en investigación y la experiencia en altos cargos públicos; muchos de mis cursos se benefician por la mezcla”.

Y, por supuesto, sus estudiantes son una gran fuente de experiencia al “enriquecer” su carrera. “Uno de los mayores gustos de un profesor es tener estudiantes que alcanzan después posiciones de alto nivel”.

Junto con esto, las publicaciones han sido otro de los aspectos que definen la trayectoria de Ocampo, la cual ha sido prolífica en escritos de economía e historia económica. Eso, le ha permite ser, según ‘Google Scholar’, el economista colombiano más leído.

Por último, su largo paso por la academia le permite saber cuales son, según él, los mayores retos de la enseñanza. “Lo más importante es poder combinar el rigor de la enseñanza con el espíritu crítico. Sin estas dos condiciones, no hay profesionales creativos”, dice.

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