Wawalaptop, el portátil ecológico que dura 10 años

Su peculiaridad radica en que es un portátil desmontable como si fuera un juguete de bloques, por lo que invita al desarrollo de
la imaginación. 

Computador portátil

Es un portátil de 10,1 pulgadas cuyo casco está hecho con fibras de maderas reciclables.

Archivo particular

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Portafolio
septiembre 07 de 2019 - 03:05 p.m.
2019-09-07

Mientras que el negocio de las nuevas tecnologías pasa porque los aparatos sean renovados cuantas veces sea posible, una familia de emprendedores en Perú ha apostado por crear un ordenador portátil ecológico, de bajo costo, hecho de madera y diseñado para durar de diez a quince años.

Se trata del Wawalaptop, una innovación desarrollada por una familia de profesionales que decidió unir el diseño ecológico con el software libre para crear un portátil que tenga un fin social: “llevar nuevas tecnologías hasta los lugares más recónditos del país”.

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El sueño, según explicó Alejandra Carrasco, CEO de Wawalaptop, nació a partir de los viajes a las zonas rurales que realizó su familia, en donde pudieron ver “como es que muchos niños no tienen la posibilidad de contar con este recurso en sus escuelas”.

Así, la familia Carrasco, conformada por especialistas informáticos, expertos en marketing y Alejandra, una joven preuniversitaria de 17 años, llegó a un acuerdo: “tomar acción ante el problema”. “Nació la necesidad de contribuir a la sociedad con un granito de arena. Entonces empezamos con estas placas SBC (Single Board Computer) y empezamos a trabajar para crear el primer prototipo”, comentó el ingeniero informático Javier Carrasco, gerente de Tecnologías de Wawalaptop.

En 2015 obtuvieron el primer ordenador de escritorio de bajo precio, el cual llevaron a diversas zonas de los Andes y la Amazonía peruana para que los niños hicieran las primeras pruebas de funcionamiento. “Ellos estaban felices de tener una computadora, pero vimos que todo se diluía muy rápido. Entonces pensamos que teníamos que darles algo más”, agregó, que vio en la curiosidad de sus primeros clientes un potencial para explotar.

Así su equipo empezó a desarrollar la que se conoce hoy como la Wawalaptop 2.0, que es un portátil de 10,1 pulgadas cuyo casco está hecho con material MDF, un compuesto basado en fibras de maderas y reciclable.

No obstante, su peculiaridad radica en que es un portátil fácilmente desmontable, “por sus piezas sólidas”, por lo que, como un juguete de bloques de piezas, invita al desarrollo de la imaginación de los ‘wawas’ (niños, en quechua). “Queremos que ellos puedan crear a través de Wawalaptop, que puedan realizar todas actualizaciones del producto. Desde luego, teniendo las capacitaciones para que lo hagan ellos mismos”, apuntó Carrasco.

Y es que su software se basa en el sistema operativo libre Linux, lo que les da mayor libertad a los usuarios; mientras que su abastecimiento de energía tiene dos opciones: energía solar y energía eléctrica común.

Avances con fines sociales que los llevó este año a ganar el concurso de Start Up Perú, del ministerio de la Producción y también el soporte empresarial de la incubadora de empresas del Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

Lo que sigue ahora para este pequeño portátil de nombre quechua es que pueda producirse a una mayor escala, un reto que ya iniciaron con una presentación social del producto a diversas ONG, a las que venden su producto por unos US$235.

Con esta venta, según indicaron, se podrá poner solución a dos frentes de las nuevas tecnologías: un mayor acceso a las poblaciones vulnerables para la mejora de la educación y que ello se asegure con un producto responsable con el medio ambiente. “La idea es que el estudiante de primaria puede tener esta portátil en el tiempo. Entrar a secundaria con la Wawalatop 3.0 o 4.0, y ya en la universidad la mantenga simplemente haciéndole ‘upgrade’”, dijo Carrasco.

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El precio del ‘upgrade’, alcanzaría el 20% del producto total, que es básicamente el precio de una nueva placa, que puede ser adquirida en el mercado internacional de US$35. Un precio más que razonable si se considera que con esto podría evitarse toneladas de desechos tecnológicos en el país.

EFE

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