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Luis Felipe Chavez

Violencia mortífera

Hay que trabajar muchísimo para no permitir que el hambre, la guerra y la pobreza nos lleven a la muerte como la historia nos lo ha enseñado.

Luis Felipe Chavez
POR:
Luis Felipe Chavez
agosto 12 de 2021
2021-08-12 01:10 a. m.
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Johan Galtung es un sociólogo noruego experto en temas de paz. Ha trabajado con su organización International Peace Reaserch Institute en temas estructurales de conflictos mundiales y ha sido consultor líder en varios procesos de paz que se han orquestado desde Ginebra por y para las Naciones Unidas.

Uno de los conceptos que Galtung ha trabajado en sus teorías sociológicas es El Triángulo de la Violencia, en el que expone que aparte de la física y la verbal, existen otro tipo de violencias culturales y estructurales que son la causa de brotes de ira como las que suceden en estos días en Colombia y que se suelen confundir con marchas pacíficas.

Uno de los aspectos más considerados en la promoción de la violencia cultural es la corrupción, contemplada en la sociología como un síndrome social y gestor de hambre y muerte.

La teoría de Galtung basa su principio en los efectos económicos que tienen los países donde no existe inversión extranjera y globalización de pensamiento. En aquellos donde el grado de inversión multilateral es mínimo da como resultado ser países de bajos recursos económicos en todos los aspectos de una sociedad: cultura, educación, deporte, e incluso política.

La inversión extranjera equilibrada, produce disminución de todo indicador de pobreza que, según el Banco Mundial, había disminuido considerablemente antes de la pandemia inclusive en aquellos países más pobres del mundo como Sudán, Burundí y el Congo. Cuando hay pobreza el hambre aparece. Cuando el hambre aparece, la violencia surge de manera sistemática en los colectivos poblacionales. La manera de expresión más evidente de la violencia es en los robos a mano armada entre la misma población y los brotes de insurgencias que se formalizan con financiación de países que se aprovechan de estas situaciones. En muchísimos casos estas culturas sometidas al hambre y a la violencia, vienen acompañadas de líderes sanguinarios que encuentran en el terror y sometimiento de la población su propia legitimación del poder.

Pero esto no es nuevo. En la historia de la humanidad siempre donde hay violencia, hay guerras y donde hay guerras, hay hambre y donde hay hambre hay muerte. Según Emilio Mitre, historiador medievalista, dice que la guerra es una fuerza activadora de la mortalidad. Mitre, explica que la rápida expansión de la Peste Negra en la Edad Media fue una consecuencia directa de las guerras que se estaban haciendo entre el cerco de la colonia genovesa de Caffa en Crimea por un ejército tártaro que arrojó contra los sitiados, cuerpos de personas muertas. El resto es historia.

La teoría de Galtung sobre la violencia como productora de guerra y hambre tiene un efecto lacaniano, mezclando conceptos imaginarios sobre la violencia que se vuelven reales. Si no aprendemos a controlar los efectos económicos ‘pospandémicos’, puede ser inclusive, más mortal que el propio virus. Por eso en vez de parar, hay que acelerar, hay que reconstruir, hay que trabajar muchísimo para no permitir que el hambre, la guerra y la pobreza nos lleven a la muerte como la historia nos lo ha enseñado.

LUIS FELIPE CHÁVEZ GIRALDO
Historiador

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